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High Life: Las 5 claves temáticas

High Life, la nueva película de Claire Denis, es pretendidamente hermética, enigmática y sensorial. Un film de cocción lenta y esquivo significado, capaz de provocar el rechazo o la incomprensión de buena parte de los espectadores. Sin ir más lejos, en su proyección en el pasado Festival de Toronto bastantes asistentes abandonaron la sala antes que finalizara.

A continuación, describo las 5 claves temáticas para ayudar en la comprensión de esta fascinante e ingrávida película:

El aislamiento

Un grupo de criminales son enviados a bordo de una nave espacial que viaja más allá de nuestro sistema solar, con el objetivo de llegar a un agujero negro y transmitir su energía a la Tierra. El aislamiento que sufren los tripulantes de esta nave, de apariencia vetusta, revela instintos primarios, ansiedades y pulsiones que llevarán a la mayoría a la autodestrucción. El sexo opresor, la violencia y la muerte como elementos intrínsecos al ser humano.

El deseo

Un tema constante en la filmografía de Claire Denis (Trouble Every Day, Los canallasUn sol interior) es el tratamiento del cuerpo humano en el espacio narrativo. En el presente film, hallamos una asociación poética entre los misterios del infinito cosmos y los fluidos corporales de los personajes: semen, sangre y lágrimas. Las tensiones entre los personajes llegan a través de la pulsión sexual: el choque entre el deseo de una sexualidad terrenal y su sustitución por un simulacro de intimidad (la “fuckbox”) que no llega a satisfacer los deseos prohibidos.

La soledad

Uno de los integrantes de la nave es Monte, el protagonista de la película, interpretado con gran magnetismo por Robert Pattinson que sigue acumulando desde Crepúsculo convincentes trabajos en papeles arriesgados (Cosmópolis, Map to the stars, The Lost City of Z, Good Time). Aquí da vida a un hombre solitario que utiliza una estricta autodisciplina como resistencia frente al deseo y los instintos, los suyos y los de sus compañeros de viaje, hasta que se desata la espiral de violencia que le dejará al mando de una cámara mortuoria espacial. La soledad, uno de los temas tratados más ampliamente en la ciencia ficción espacial, como en Naves misteriosas, Moon y Marte.

High Life (2018)

La reproducción

La vinculación del cosmos con la creación de vida remite directamente a la magna 2001: Una odisea en el espacio y el célebre “niño de las estrellas” de su final. Los integrantes de la nave espacial de High Life son sometidos a un experimento de reproducción asistida, comandado por la misteriosa médico que interpreta Juliette Binoche. El sexo reducido a la reproducción y la perpetuación de la especie humana como neurosis científica. Así, el esperma de Monte es utilizado, contra su voluntad, para inseminar a una compañera, Boyse, que dará a luz a Willow, una hija del espacio.

El amor

Y Monte cambia: a raíz del nacimiento de su hija, experimenta por primera vez el amor. Monte hace de padre, cuida de su hija y Willow, en la nave, crece y se convierte en una joven. Una mujer que sólo conoce la vida en la Tierra a través de las réplicas que hay en la nave (como el jardín botánico que mantiene Monte, otra metáfora) y la memoria íntima de su padre, y que al final del film está preparada para preservar la especie humana.

 

Del aislamiento al amor. High Life se configura como una fábula sobre la naturaleza humana, el deseo, el afecto y la muerte, y se alinea en ese conjunto de películas de ciencia ficción reflexivas, intimistas e incómodas, como Ikarie XB 1, 2001 y Solaris.

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