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Crítica: El hoyo

Imagina esta situación: te encuentras en una estructura vertical inmensa compuesta por muchos niveles; despertaste en uno de los intermedios, tienes que convivir durante 30 días con un desconocido y vuestra única fuente de alimentación es una plataforma con comida que diariamente baja desde el primer nivel hasta el último. Los primeros niveles tienen manjares abundantes; a ti te llegan los suficientes alimentos para sobrellevar el mes; a los de más abajo apenas les quedará algo para llevarse a la boca. Pasado el mes las posiciones rotan: si tienes mucha suerte, disfrutarás de la opulencia de los de arriba; pero si caes en desgracia te pasarás un mes sin probar bocado. ¿Qué serías capaz de hacer cuando la comida escasea? ¿Cómo sobrevivirías en un sistema en el que todas las demás personas se enfrentan a los mismos dilemas morales que tú?

Esta es la premisa de El hoyo, la ópera prima del director Galder Gaztelu-Urrutia, una de las sorpresas de la temporada. Tras su éxito en el pasado Festival de Toronto, donde se llevó el Premio del Público en la prestigiosa sección ‘Midnight Madness’, y ganadora del Premio a la Mejor película en el reciente Festival de Sitges, llega ahora a nuestras salas. Su guión, firmado por David Desola y Pedro Rivero, recuerda a Cube, la mítica película de Vincenzo Natali que en 1998 también triunfó en Sitges. La historia desarrolla una claustrofóbica fábula moral que mantiene la atención del espectador de principio a fin, gracias a la efectiva explicación de la mecánica y secretos de la instalación. Sus 90 minutos de duración están salpicados de escenas intensas y descarnadas que concluyen en un convincente final, abierto a la interpretación. Además, la historia de supervivencia extrema se enriquece con un subtexto de crítica social: en efecto, El hoyo es una poderosa metáfora del egoísmo humano y la injusticia de nuestra sociedad.

El hoyo (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019)

Además del guión, otro de los grandes aciertos es la labor actoral. Todos los actores y actrices están magníficos, nos muestran vívidamente con sus interpretaciones el horror diario en esta cárcel. Destaca especialmente Iván Massagué (que ya estuvo hace un año en Sitges con la presentación de El año de la plaga) con su papel protagonista: un hombre llamado Goreng que ha accedido voluntariamente a encerrarse en esta edificación y que cuestionará su dinámica. También están geniales el veterano Zorion Eguileor, el egoísta compañero de Goreng y Antonia San Juan, que regresa al cine tras un largo parón, y que interpreta al personaje más ambivalente del film.

Gaztelu-Urrutia nos ofrece una distopía original y muy pertinente en estos tiempos de individualismo y egoísmo colectivo. Como las mejores narraciones de la ciencia ficción, utiliza el género para hablar con profundidad crítica de nuestra sociedad. Y, además, El hoyo demuestra que no se necesitan grandes presupuestos para realizar buenas películas de ciencia ficción en este país, accesible a todo tipo de públicos y con un necesario mensaje. Esperemos que triunfe entre la audiencia, en salas o en Netflix, donde se podrá ver próximamente, y de esta manera, abra la puerta a más producciones españolas de este género. El hoyo, una de las mejores películas de la temporada. ‘Obvio’.

One Comment

  1. Lara Castro Lara Castro

    Muy buen análisis, concreto y sin exceso de información. Su crítica social pone de manifiesto la vertiente más egoísta y codiciosa de la condición humana, pero también deja un hueco a la esperanza, ensalzando la solidaridad y la empatía como referentes de cambio. ¡Altamente recomendable!

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